jueves, 15 de septiembre de 2022

CONCIERTOS


XI CICLO DE CONCIERTOS

Temporada 2023-2024

7 de octubre

Victoria Ensemble

Cuartetos con piano

W. A. Mozart, R. Strauss


21 de octubre

David González

Guitarra

Soñando caminos


16 de diciembre

Coro Hispánico

Modo: Concierto de Navidad


2024

3 de febrero

In hora Sexta

Entre dos reinas: polifonía inglesa en torno a Isabel I e Isabel II


24 de febrero

Trio Rodin: violín, chelo y

piano Romeo y Julieta 2.0


16 de marzo

Atria Trío

Violín, chelo y piano

Beethoven, Shostakovich, Smetana



6 de abril

Trío Belivet

Violín, chelo y piano

F. J. Haydn, C. Debussy, F. Schubert


27 de abril

Coro Francis Poulenc


25 de mayo

Compromiso ACFEA


15 de junio

Brian Shu (piano)

F. Liszt


lunes, 25 de octubre de 2021

ROSARIO A SAN JOSÉ

Estamos casi concluyendo el año dedicado a san José, castísimo esposo de la Virgen María, custodio paternal de nuestro Señor Jesús. Y en un tiempo tan necesitado de virtudes, mirar a san José es ¡más que una buena idea!


Un rosario diferente


El rosario a san José usualmente está compuesto por septenarios (cinco grupos de siete cuentas), separados por una cuenta entre grupo y grupo donde se anuncia el misterio. Y la medalla que acompaña este rosario es precisamente, la medalla de san José.

Es precioso pensar que a través de este rosario es el mismo José quien lleva nuestras oraciones a los pies de María, nuestra Madre, para que interceda por nosotros. ¡Es como ver a un devoto esposo llevar el más hermoso ramo de rosas a su amada!

A continuación te comparto el paso a paso:

1. Oración Inicial


Empezamos tomando el rosario justo donde está la medalla de san José, luego de hacernos la señal de la cruz, rezamos la siguiente oración:

«San José, que con amor trabajaste la madera para en esta vida, vida pasajera, a tu familia el pan de cada día proveer. Oh san José, ahora en el cielo con Cristo, que extendido en el madero en el que vida eterna al hombre dio, enséñanos a reconocer, en el quehacer de cada día el camino hacia Dios».

2. Los misterios (mirando con los ojos de san José)


Además de meditar las virtudes de san José, este rosario nos invita a mirar con sus ojos los distintos eventos que rodearon la vida de nuestro Salvador.

Mirar con los ojos de un padre que muchas veces tuvo miedo, que tuvo la preocupación de sacar a su familia adelante, que sufrió persecuciones y que trabajó arduamente. Y todo esto, siempre de la mano de Dios con una fuerza de hombre fortalecida por la fe inquebrantable en Dios.

Aquí hemos encontrado diversas formas en la devoción popular para meditar los misterios, les ofrecemos dos:

Primera opción

Hace énfasis en contemplar los acontecimientos de la vida de Jesús de los que José fue testigo directo:

— La anunciación a José (Mateo 1:18-21). Contemplamos el gozo de José al recibir el encargo de tomar a María, Virgen, como esposa quien llevaba en el seno a Jesús.

— El nacimiento de Jesús (Mateo 2:1-12; Lucas 2:1-20). Contemplamos a José hombre, con el encuentro de lo divino, testigo de los coros de ángeles y de la presencia de la grandeza de Dios en el nacimiento de Jesús.

— La circuncisión y la atribución del nombre de Jesús (Lucas 2:21, Mateo 1:20-21). Contemplamos a José fiel cumplidor de la voluntad y de la ley de Dios.

— La presentación en el Templo (Lucas 2:22-38). Contemplamos a José devoto padre que acompaña a su hijo en el inicio de su vida religiosa.

— La huída en Egipto (Mateo 2:13-15). Contemplamos a José valeroso, jefe de familia que en momento de adversidad no duda en poner a su familia a salvo.

— El regreso a Nazaret (Mt 2:23). Contemplamos a José, confiado en la palabra del Señor que regresa y dedica su vida no solo a ganar el sustento para ella sino también a la educación de Nuestro Señor.

— El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo ( Lucas 2:44-46). Contemplamos a José, padre como cualquiera que sufre con las decisiones de su hijos pero confía plenamente en los designios del Señor.

Cada misterio se anuncia en las cuentas que separan cada grupo de siete (o cinco) cuentas, en cada cuenta rezaremos un Ave José :

- Salve, José, hombre justo, Dios te escogió como esposo de María y Jesús te honró con el nombre de padre.                                          -Salve, custodio del Redentor y protector de la Iglesia niversal, Protege nuestras familias y asístenos en la hora de la muerte. Amén.

— Gloria

Segunda opción

La segunda fórmula que hemos escogido, resalta las virtudes de este santo entre los santos:

Primera virtud de san José

«Por el tiempo que a María esperaste, danos la virtud para en silencio pacientemente esperar, esto es danos la paz».

Un Padrenuestro y cinco (o siete, dependiendo del rosario) Ave José:

— Dios te salve, oh José, esposo de María, ¡lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María. 

— San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 

— Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

— Como era en un principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria: Amado san José haz crecer en mí la fe, que en ella buscaré, la esperanza y caridad.

Segunda virtud de san José

«Por aceptar en castidad para María desposar, danos la virtud para vivir en pureza y castidad».

Un Padrenuestro y cinco (o siete, dependiendo del rosario) Ave José:

— Dios te salve, oh José, esposo de María, ¡lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María.

— San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

— Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. 

— Como era en un principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria: Amado san José haz crecer en mí la fe, que en ella buscaré, la esperanza y caridad.

Tercera virtud de san José

«Por aceptar la paternidad de Jesús, danos la virtud para solo hacer la voluntad de Dios».

Un Padrenuestro y cinco (o siete, dependiendo del rosario) Ave José 

— Dios te salve, oh José, esposo de María, ¡lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María.

— San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

— Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. 

— Como era en un principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria: Amado san José haz crecer en mí la fe, que en ella buscaré, la esperanza y caridad.

Cuarta virtud de san José

«Por el día que todo dejaste para tu Hijo salvar, danos la virtud para cumplir lo que Dios pida y vivir, como tú, en santa obediencia».

Un Padrenuestro y cinco (o siete, dependiendo del rosario) Ave José:

— Dios te salve, oh José, esposo de María, ¡lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María.

— San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

— Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. 

— Como era en un principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria: Amado San José haz crecer en mí la fe, que en ella buscaré, la esperanza y caridad.

Quinta virtud de san José

«Por el día que tú Hijo encontraste hablando con sabiduría y callaste, danos la virtud de callar y aprender a escuchar al que en nombre de Dios habla».

Un Padrenuestro y cinco (o siete, dependiendo del rosario) Ave José:

— Dios te salve, oh José, esposo de María, ¡lleno de gracia! Jesús y su Madre están contigo: bendito tú eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el Hijo de María.

— San José ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

— Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. 

— Como era en un principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria: Amado San José haz crecer en mí la fe, que en ella buscaré, la esperanza y caridad.

3. Oración final

rosario a san José, ¿Cómo rezar el rosario a san José? ¡Guía visual, paso a paso!

Luego de los misterios podemos utilizar cualquiera de las siguientes oraciones, seguidas de las letanías a san José:

«Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María, san José, mi amable protector, que nunca se oyó decir, que alguno de aquellos que invocaron tu protección e imploraran tu socorro, hubiese quedado sin consuelo.

Lleno de confianza, me presento ante ti y me encomiendo con fervor a tu patrocinio. No desatiendas mis oraciones, oh padre adoptivo del Redentor, mas bien escúchalas y acógelas. Amén».

También puedes hacer esta:

«¡Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a san José para esposo de tu Santísima Madre; te rogamos nos concedas tenerlo como intercesor en el cielo, ya que lo veneramos como protector en la tierra. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén».

«Gloria al Padre, al hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén».

4. Letanías a san José

«Señor, ten misericordia de nosotros (bis)

Cristo, ten misericordia de nosotros. (bis)

Señor, ten misericordia de nosotros. (bis)

Cristo óyenos. (bis)

Cristo escúchanos. (bis)

Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.

San José, ruega por nosotros.

Ilustre descendiente de David, ruega por nosotros.    

Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.  

Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.  

Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.  

Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.  

Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.  

Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.  

José, justísimo, ruega por nosotros.  

José, castísimo, ruega por nosotros.  

José, prudentísimo, ruega por nosotros.  

José, valentísimo, ruega por nosotros.  

José, fidelísimo, ruega por nosotros.  

Espejo de paciencia, ruega por nosotros.  

Amante de la pobreza, ruega por nosotros.  

Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.  

Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.  

Custodio de Vírgenes, ruega por nosotros.  

Sostén de las familias, ruega por nosotros.  

Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.  

Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.  

Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.  

Terror de los demonios, ruega por nosotros.  

Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.  

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros».

Concluimos el rosario a san José haciendo la señal de la cruz.

Para tener en cuenta

rosario a san José, ¿Cómo rezar el rosario a san José? ¡Guía visual, paso a paso!

sábado, 14 de junio de 2014

HORARIO DE VISITAS

La Iglesia se puede visitar todos los martes y viernes de 11:00 a 12:00 horas. 
Si la visita es fuera de este horario, se debe concertar la misma, llamando al 915323953 o escribiendo un correo con el día y la hora. Nosotras nos pondremos en contacto con ustedes para confirmarla.



lunes, 24 de marzo de 2014

NIÑO JESÚS DEL DOLOR

Historia del Prodigioso Niño del Dolor, que se venera en el Real Convento de la Inmaculada Concepción de Mercedarias, (vulgo de Góngora) de esta corte.

La venerable madre Sor Leonor de la Santísima Trinidad trajo consigo la imagen del SANTO NIÑO DEL DOLOR, desde la villa Lora del Río, Sevilla, cuando vino a fundar este convento de Mercedarias (vulgo de Góngora de la villa y Corte de Madrid). Se cree piadosamente que esta pequeña y preciosa imagen fue hecha por manos de la venerable Fundadora cuando aún vivía en su tierra natal, Portugal, pues ningún escultor que la ha visto ha podido decir con seguridad de qué materia ha sido formada.
La Madre Fundadora tuvo siempre en su compañía esta sagrada imagen, a quién profesaba la más tierna devoción, y la conservó en su celda hasta que murió.
Después de su santa muerte, todas las religiosas de este convento disputaban entre sí para poseer la imagen, creyéndose cada cual con derecho a tan gran tesoro. Para saber la voluntad del Señor, convinieron todas a fiar este negocio a la Providencia, echando suertes sobre quién había de tener la dicha de poseer la santa imagen. Aquella se repitió tres veces, y la Providencia, dispuso que en todas ellas saliese la cédula a favor de las Hermanas de velo blanco. Alegres estas y gozosas con tan feliz y dichosa suerte, acordaron colocar la sagrada imagen con devoción en la cocina del convento, para tener siempre a la vista el objeto de su devoción; y suscitándose después la duda del título que se le había de poner, se acudió otra vez a la divina Providencia, y por ella se llegó a conocer la voluntad del Señor, de que se llamase Niño Jesús del Dolor.
Desde entonces a instancias de las mismas religiosas, empezó a extenderse la devoción y el culto de esta sagrada imagen entre los fieles, y para perpetuar su memoria, el Papa Benedicto XIV señaló su fiesta anual el domingo siguiente a la Cruz de mayo, concediéndonos varias indulgencias plenarias y parciales a todos los fieles cristianos que visitasen aquel día la Iglesia de dicho convento, como consta de los Breves que existen en su archivo.
Así empezó a propagarse por todas partes la devoción del Niño Jesús del Dolor, especialmente en Madrid, dónde a su invocación ha obrado el Señor muchos milagro a las personas que han acudido a implorar su clemencia en sus necesidades espirituales y corporales.

sábado, 1 de diciembre de 2012

MONJAS DE MARÍA DE LA MERCED


¿Conoces a las monjas de María de la Merced?

Desde los orígenes, la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced contó con servidoras del Evangelio liberador de Jesucristo.

Dedicadas a la atención de los cautivos, desde 1265, con Santa María de Cervellón, aprendemos a contemplar al REDENTOR y a servirle en nuestros hermanos que sufren alguna cautividad en su cuerpo o en su alma.

La Iglesia y convento de las Mercedarias de la Purísima Concepción. Conocido desde su fundación como el convento de “Las Góngoras”.

Se encuentra situado en la calle Luis de Góngora, 5 y 7
  
El convento de Nuestra Señora de la Concepción, de Monjas Mercedarias. Tuvo su origen en un beaterio fundado en 1626 en la calle San Opropio por Doña María de Mendoza, hija de los embajadores de Portugal, quien intentó ser religiosa en varios conventos, pero al no poder llevarlo a cabo, se retiró a una casita en la calle de San Opropio, más arriba del cuartel de Armas. En este beaterio estuvieron las religiosas hasta que en 1661, el edificio quedó arruinado por una inundación.
  
Felipe IV  en 1663, quería realizar la fundación de un convento, en honor “NUESTRA SEÑORA LA CONCEPCIÓN”, en acción de gracias por el nacimiento de su hijo -el futuro Carlos II- y sabiendo que las beatas, se encontraban sin casa, decidió confiarlas el nuevo edificio. La fundación se encomendó a Juan Jiménez de Góngora, ministro del Consejo de Castilla –y de quien el convento ha adoptado el sobrenombre-, y al padre Fray Juan de Santa María, Vicario General de los Mercedarios Calzados, siendo inaugurado el 24 de marzo de 1665, con la colocación del Santísimo.

Juan de Góngora fundó el  convento en el año 1663 sobre unas antiguas huertas conocidas como del duque de Frías y constituyó unos de los conventos con mayor terreno de Madrid en el siglo XVII. Se construyó en dos fases muy seguidas: en la primera tras la adquisición de los terrenos, comenzaron las obras del convento y de una pequeña iglesia, sobre cuyo núcleo se realizará después la definitiva. En la segunda fase se amplió la iglesia, bajo la dirección de Manuel del Olmo que, manteniendo sustancialmente el esquema, levantó la cúpula y perfeccionó e incrementó los elementos decorativos. El convento se distribuye en torno a un claustro central cuadrado, dejando en un lateral la iglesia, de una nave, con retablos en hornacinas laterales y amplia cúpula, que es el elemento principal del conjunto. La bóveda de cañón con lunetos va sobre un ancho entablamento decorado con ménsulas pareadas, que se repiten en el tambor de la cúpula. La fachada, casi pobre en su sencillez, no se corresponde con la suntuosidad interior de uno de los ejemplos más bellos y completos de la arquitectura religiosa del siglo XVIII. Ha sufrido diversas reparaciones y restauraciones desde el siglo XVIII.


lunes, 26 de noviembre de 2012

"Respondiendo a la necesidad de la Iglesia amenazada en su fe por el peligro de la cautividad, San Pedro Nolasco, bajo el impulso del Espíritu Santo y la inspiración de la Virgen María, fundó el 1218 la Orden llamada de Santa María de la Merced para la redención de los cautivos cristianos.
En la segunda mitad del siglo XIII, guiada por el mismo espíritu redentor, surgió la primera comunidad femenina de la Orden Mercedaria, de la que se considera iniciadora a Santa María de Cervellón con un grupo de mujeres".
"Al observar nuestra clausura, queremos vivir con gozo la exigencia redentora ofreciendo ánimo y esperanza a los que están carentes de libertad a causa de su Fe".


Monjas de la Orden de la Merced

C/ Luis de Góngora, 5
28004 - Madrid

Teléfono: 91 532 39 53
Email: monjasdelamerced@gmail.com